Sotosalbos VI. El Duque de Sotosalbos


Lleva El Duque en cartelera algo más de un año. Me refiero al de la tele, ese por el que más de una suspira y más de otra jadea a base de… (este blog no admite sexo implícito).

Dicen que está macizo, uno como hombre que es, aseguraría que
no entiende de hombres, pero la verdad es que si, que lo está. Y mucho.
Aunque por preferir, prefiero a la duquesa.
Pero en este caso El Duque no es ni el de arriba ni el de abajo.
El Duque o mejor dicho, La Finca de Duque es como un grano en el culo para unos y una bendición para otros.
Un grano en el culo molesto, picajoso, que incordia y que ó se cura del todo gracias a la tolerancia o nos explotará en las narices.
Unos se quejan porque les molestan los coches que suben por el camino hecho al efecto, otros porque les quitan clientela, otros porque los días de boda hay demasiada música, otros que el día menos pensado explota la fosa séptica de residuales del ayuntamiento, otros porque son un atentado, los edificios construidos, a la naturaleza. Incluso los hay que se apoyan en planes urbanísticos que dan por hecho la ilegalidad.

Los del lado opuesto, que a veces coinciden con los otros, comentan que ya sería hora que en el pueblo hubiera unas instalaciones con la clase que tiene la Finca del Duque, otros que si les joden los coches que se jodan, que a ellos les llevan jodiendo los de las bodas toda la vida y para gozar del sexo es mejor joderse todos.
Lo cierto es que dicha finca ha hecho que la gente sepa donde está Sotosalbos, que nos hayan hecho un camino del que todo el mundo echa pestes pero que utilizan para pasar a Collado, pasearlo, montar en bici e incluso acercarse a la Finca de Duque.
Los hay que han tomado sus instalaciones como un agravio personal y llegan a enviar a quien despistado pregunta por su situación en el sentido contrario, amenazan a los visitantes e incluso se permite el lujo de eliminar los carteles que pusieron para señalizar aunque sepan que alguien les ve actuar impunemente.
En definitiva, ponen todo tipo de obstáculos en lo que sea relativo a las instalaciones.
Ya nos se sabe si es envidia, lujuria, pereza, en fin, los siete pecados capitales.
Lo que si está claro es que la mala leche por la mala leche, hace eliminar toxinas del cuerpo y sentirse como un héroe.
A al postre la finca seguirá ahí, las bodas se seguirán celebrando, algún día todos los del pueblo, excepto honrosas excepciones, habremos comido en su restaurante o pondremos los pies en su terreno.
Como siempre, nunca llueve a gusto de todos.
Pero queda la esperanza de que algún día la convivencia entre unos y el Duque sea como la que muchas desearían que fuese la suya con El Duque del principio. placentera, desable y sobre todo cachonda.
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