La Fotografía

Siempre me ha gustado, los que me conozcan de Sotosalbos es raro el día que no me vean con la cámara colgada del hombro, y con esto de lo digital más aún.

Mi primera cámara fue una que me encontré en el desván de la casa de la calle de la Iglesia de Cadalso. Llena de polvo y sin saber que eso era una cámara de fotos. Usaba un carrete (127 Kodak) de 12 fotos. Es de madera, forrada con una cosa negra, un objetivo diminuto y una manilla para pasar las fotos. Era casi inteligente, hace unas fotos increíbles de calidad, tal vez por el formato.
¿Os imagináis seguir a Jim Clark en su F1, en el circuito del Jarama en su inauguración?
Pues lo hacía y con buenos resultados. (algunos)
La segunda, una rusa que no me se ni el nombre y que seguro que no lo tiene y que me regaló un amigo. (Gracias Quique)
Le pasaba lo mismo, era de pedales pero tiene una óptica de lujo.
La tercera una Zenit
Era otro paso adelante y de su calidad de óptica… maravillosa.
La cuarta una Olimpus Pen FT de doble formato, es decir, 18×24 en lugar del 24×36. Con un carrete de 36 fotos, sacaba 72.
Esta salió del estudio de un fotógrafo, ya fallecido, que me la vendió en 1974 por 100 pesetas.
Una joya.
Mary Laly, azafata de Iberia me trajo de Canarias, allá por los ochenta una M2 de Olimpus, para aquellos tiempos, una camaraza.
Estaba tan satisfecho con ella y sus ópticas que no hubo más hasta que llegó lo digital.
Una Nikon con tarjeta de memoria de 128 y que resultó bien, hasta que hubo que ponerle cello para que no se le salieran las pilas. Y hay que decir que es de una de mis hijas pero su padre tiene derecho de uso.
Y ahora pillé una Fuji que va de locura con su Giga de memoria.
Y hablando de fotógrafos no os perdáis la página de Yann Arthus Bertrand es acojonante y no tiene desperdicio. Merece la pena ver su obra, sobre todo las fotos aéreas.
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