Previsiones para el 2010.

Cuando los años van pasando, con la experiencia adquirida, te das cuenta de que el nuevo año, salvo rarísimas excepciones va a ser como el anterior.

Nunca uno es distinto del anterior.
Te encuentras a la misma hora con los mismos vecinos enfadados, maleducados, cabreados con el mundo y siempre hacen el mismo ruido al entrar contigo en el ascensor. Ese gruñido que le sale de sus ancestros neardentales .
El portero te saluda con la misma sonrisa de siempre.
El semáforo de la esquina se lo saltan siempre los mismos.
Por la calle los mismo viejecitos y ves que te vas acercando poco a poco a ellos.
Los mismos jóvenes de novillos en el instituto de al lado.
Los mismos cafres en la carretera. La señora del peaje con la misma cara de sota que el año anterior aunque le saludes con afecto.
El perfil de la ciudad exactamente como el año anterior, la misma nube de humo y las mismas grúas en el sitio de antes.
Llegas al pueblo y las mismas vacas en el mismo prado, levantan la cabeza de la misma forma que los demás días y hasta los terneros tienen la misma cara triste que sus hermanos que acabaron en el plato del año anterior.
Los mismo ratos agradables en “el bigotes” con el mismo amigo de siempre, los mismos vermuts, y los mismos encurtidos sabrosos. El mismo carrovejas y el mismo jamón. (No debemos perderlos Jose).
Las mismas caras sonrientes de las camareras del Gambrinus, con esos mismos escotes que te alegran el aperitivo de cualquier día de la semana.
Si alguien pasa a “mejor vida”, sólo le recuerdas un instante y su cara al día siguiente la sustituyes por otra similar.
Las mismas quejas por el mismo camino, la misma mala leche de los mismos tipos. Nadie cambia nada con la entrada de un nuevo año.
Seguiremos recordando aquellos momentos que echamos de menos porque parece que fueron más felices que los actuales. Pero no es cierto, cada momento tiene la felicidad que hemos merecido.
Nos reencontraremos con la misma tortilla y los mismos torreznos de Berna, la misma antipatía del gasolinero de Collado y de Fredi. Con la sonrisa eterna de Gema y de Isidoro, con el mismo cerdo tirando en las cunetas otro desecho de su educación. Con los mismos proyectos de cerveza con el Zorro. Con la misma humanidad de Pedro o Alberto. Con la escondida vida de Don Pablo o Tinín. Con la misma orden de Pilar si se te ocurre bajar a misa: Lees la segunda.
Con los mismos paseos por el camino del monasterio hacia la cima de la sierra. Los mismos robles que parecen no crecer por respeto a aquellos que quieren sacar la copa por encima de los demás.
Y llegará 2011 y a no ser que cambiemos un poco, todo se mantendrá igual y desearemos las mismas cosas para los demás cuando en realidad las deseamos para nosotros pero se trata de quedar bien con el de enfrente. Y el que esté libre de pecado… que siga así, porque para cuatro días que vamos a vivir y encima laborables…..
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