La cabalgata de Reyes

Fuente: Pat de elplural.com


Llegó la noche mágica por la que todos, como la vida y la muerte disfrutamos algún día [¡coño!, principio tienen las cosas], y que nos llenan de la esperanza más ilusionante: El regalo del juego.

Es la noche en la que todos nos volvemos niños, ponemos los zapatos recién lustrados, un plato con dulces, un vaso de agua, otro de leche y mucha ilusión. Y a diferencia de un señor gordo con cara de no salir del MacDonalls, vestido de rojo y volando en un trineo tirado por unos renos que deben ir hasta el culo de marihuana, porque si no dedidme como es que vuelan.

A diferencia de ese personaje, los Reyes magos son viejecitos amables que sonríen a cara completa, que se esfuerzan en hacerlo ya que su sitio debería ser una residencia de mayores, de lujo, y cuidados por bellas playmates con minifalda de terciopelo, que para eso son reyes.

Como todos los años, el día 6 nos levantaremos, casi sin haber amanecido, a ver los juguetes que los Reyes han dejado en el salón, con un frío de cojones [en esta comunidad apagan la calefacción a las 23 y no la encienden hasta las 11], y una tiritera entre expectación y nervios que confundes con la producida por el gélido ambiente de la mañana.

Desenvuelves los paquetes, das un par de besos a los representantes de los Reyes agradecido por el detalle, te pones un café y a medio vestir bajas a casa de la abuela, ocho pisos más abajo, a ver que “han dejado los reyes”. La sorpresa, a menos para mi, no es tal porque se que los reyes saben de mi vicio por los bombones. Vuelves a tomar café, esta vez con roscón y listo. La primera parte de la operación está realizada.

Se me olvidó decir que entra dentro del rito el ver por la tele la cabalgata, ya que al ser toda la familia con edad de no estorbar a los pequeños en una acera del recorrido y la vagancia propia de la misma edad, se acabaron aquellas excursiones a la calle Alcalá o a los ventanales del Banco de España.

Pero este año nos se yo si será distinto. Me acabo de enterar que va a haber una carroza de la asociación, que no se como se llama y que últimamente la tiene parda contra la ley del aborto.
Es decir, la política vuelve a entrar en nuestras vidas pero esta vez haciendo propaganda para que los niños pregunten a sus acompañantes: “Abuelo y eso ¿qué es?”. Y ya está el lío armado.

La abuela, como siempre, adelantándose al interpelado se escusará de no responder y dirigir a los nietos la vista a otra desde la que tiran caramelos y así impidiendo que el abuelo lo explique tal cual o suelte eso de “una gilipollez”.

El y ella ya se han olvidado de aquel viaje a Londres en que fueron sus hijos a “las rebajas” porque no era el momento de parir. Que por cierto fue ella sola porque a él no le dejaban salir de España. Eran otros tiempos y entonces sólo abortaban los ricos que tenían para pagarse el billete [¿Verdad amiguito del alma?].

¡Coño como ha acabado la historia!

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  1. #1 por María el 05/01/2010 - 13:14

    Llevan con la “carroza”, porque es un camión, dando vueltas toda la mañana por el “barrio pijo” del que salía la gente para ir a Londres a las “Rebajas”
    La ley está para quien quiera cumplirla, en este caso. no es una obligación si no una decisión de cada uno… a ellos no les obligarán a cumplirla.
    Pobre infancia de lo niños que vean esa carroza cuando no deben saber ni lo que es… a mi nunca me pusieron en la cabalga de “OTAN no, bases fuera” o no al Estatut…
    Y encima se escudan diciendo que como lo gays tiene su desfile y carrozas que ellos también tienen derecho.
    La ley de aborto es un derecho para quien quiera hacer uso de el y el ser homosexual no es una elección, viene así de nacimiento

  2. #2 por Anonymous el 05/01/2010 - 20:44

    Con que naturalidad escribes. Me encanta. En muchas ocsiones, tus textos me traen el “aroma” de Aute.
    Un saludo y que te toque la “Sorpresa” del Roscón.
    Balta.

    Por cierto, saluda a tu suegra de mi parte, ya hace mucho que no la veo.

  3. #3 por tony monton el 05/01/2010 - 21:35

    Balta, que tienes nombre de Rey Mago y mañana debería ser tu santo, felicidades. Nunca me toca la sorpresa y siempre lo paga mi hermano Carlos. Daré recuerdos a mi suegra, anda un poco chunga, se cayó hace unos días. Gracias y que los reyes satisfagan tus deseos.

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