La casa, según Don Pablo

Para los nuevos, Don Pablo fue párroco de Sotosalbos. Y vive recluido en su casa de la calle Real. He hablado poco con él y no porque sea de poco hablar si no porque poco se le ve.
Escribió un libro llamado “Primeras Crónicas de Sotosalbos” (editorial: Unión editorial), en el que refleja como era este pueblo desde el 24 de Agosto de 1973 al 5 de Julio de 1984. Merece la pena no perdérselo.
He recordado este pasaje y lo he vuelto a leer, y me ha traído a la memoria la casa que compramos en 2001 y que hubimos de tirar para hacerla de nuevo. Pero quedan algunas fotos que ilustran el relato.
La casa

Las casas y construcciones serranas antiguas, en su sencillez, están hechas con una gran sabiduría, con gran sentido de los que debe ser una vivienda rural. Empleando elementos pobres, cálidos, el barro, la paja la madera, la piedra, la cal, hacían maravillas.


En Sotosalbos, las casas más antiguas, con los tejados a dos vertientes y muy bajas en la parte norte, conservan unas características peculiares.
La fachada principal tiene ventanas de piedra labrada y rejas en cruz, la puerta de entrada baja, con postigo, movida sobre quicios. El portal o zaguán de entrada que defiende contra el frío -de él suele arrancar la escalera de madera con barandas o tablones para subir al “sobrao”- es una de las piezas más bonitas, centro de distribución de toda la casa, con techumbre de bovedillas pintadas en blanco y las maderas de añil, dos colores hoy de moda en la decoración de las casas.

Fachada (Sur)


El pavimento de baldosa o simplemente de barro. La cantarera con cántaros de barro cocido para el agua.

La cocina muy rudimentaria -no solía tener ventanas- con un tipo de chimenea de gran belleza. (En algunos paradores nacionales se ha copiado este tipo de chimenea.)
Toda la disposición de la cocina está ordenada en torno a la lumbre: la pila, la espetera, el arca, el escaño de madera, el horno, la mesa tocinera, las sillas de paja o de madera muy bajas o banquetas. las sartenes, las cazuelas de barro, platos y enseres de la cocina en las alacenas.
Estas cocinas, poco calientes en invierno, son muy frescas en verano.
Cada año se da una mano de cal a la cocina y a toda la casa.

La alcoba matrimonial y las alcobas de los hijos están precedidas de salas decoradas con cuadros de estampa de los santos patronales, populares, o de su devoción, con sus sencillos marcos de madera, espejos y cómodas donde se guarda la ropa que se usa solamente algunas veces al año. Estas salas en los días de fiesta sirven de comedor.
Desde el zaguán o portal, un pasillo da comunicación al corral y a la amplia cuadra distribuida para todo el conjunto de la ganadería familiar, hecha de piedras, barro y maderas, con pocas ventanas y las paredes y el techo sin encalar, llenas de telarañas. Pesebres para las vacas, artesas para la comida de los cerdos que se construían de troncos labrados a mano, con azuela, nidales y posaderas para las gallinas, todo con un inconfundible y no desagradable olor a heno y estiércol, buen abono para los campos.

Subida al sobrao desde la cuadra.

Con frecuencia la parte del desván sobre la cuadra servía de tenada para las hierbas y piensos del invierno. En el “sobrao” se almacena parte de la cosecha y los trastos viejos.

Salida desde la cuadra al corral
En el corral suele haber un colgadizo con los aperos de la labranza: el carro, el yugo, el arado, las azadas, el podón, las hachas, la pala, etc., y no es corriente tener pila y pozo con brocal y armadura de hierro forjado para sacar el agua con el caldero, como suelen tener las casas de labranza del llano.

El arca del fondo estaba en el sobrao con restos de grano

En la casa todo se integra armoniosamente, la casa es como un pequeño núcleo, como un pequeño reino, como un pequeño paraíso en donde laten todas las vivencias de la familia, todas sus maneras de vivir.
Sotosalbos, 22 de Marzo de 1983.
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  1. #1 por El Tuerto el 22/01/2010 - 19:40

    Querido tony. aunque no te lo creas, te sigo como me seguías a mi, leyendo y callando. Pero hoy no me he podido aguantar al ver las sillas donde nos tomamos una cerveza mientras me convertías al lado de la fuerza.
    Estamos en Berlín, parecemos bereberes, todo el dia de aquí para allá. Posiblemente vayamos en Semana Santa. Ya te diré. Clara te manda recuerdos. Pinto, luego existo.
    Un abrazo.

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