¡¡Esa puerta, coño!!

En un momento, porque aquí no se habla de días, se quedó la sala donde estaban prácticamente helada. Y mira que era difícil porque el sistema siempre ha funcionado de la manera más infalible jamás conocida; ni gasoleo, ni gas natural, ni carbón ni otros combustibles.

* He puesto esta foto porque no es cuestión de sexo la historia.
A la mesa sentados los cuatro de siempre y como casi siempre jugando al tute, dos mujeres de muy bien ver al lado de sendos jugadores y enfrente una de otra. Bellas, hermosas y jóvenes, porque allí la juventud era el más eterno de los vicios. Cuando la gente que llega entra por la puerta principal lo primero que experimenta, aparte de la duda de que los espera, es pasar por arte de magia a su aspecto más lozano de su existencia. Al contrario que arriba, allí en cuanto les ponen con la túnica blanca pierden todo atisbo de imagen, se convierten en almas puras, frías y duras como el mármol.
– Joder, se ha quedado la sala helada.
– Nos ha jodido- dijo Jon Lenor mirando para atrás – ¡se han dejado la puta puerta abierta!
Porque en el infierno sólo se habla castellano. Esa fue la primera reclamación que hizo Cassals cuando llegó. En ese momento Luci, que es como llaman al jefe, le contestó que si no estaba conforme que se aguantara y que como le oyera decir una sola palabra en catalán le iba a ostiar.
Jordi agachó la cabeza y se alejó masticando no se sabe aun que palabro.
– Preciosa- dijo el de las quejas de frío a una de las chicas- levántate a cerrarla, por favor que se nos va el ambiente.
Se levantó y todos admiraron el culete respigón de la condenada.
– Venga, al lío. Tu barajas, tu das y yo os zumbo. ¡Dejad de mirarla el culo que es más mío que vuestro!.
No le dio tiempo a cerrar la puerta, en ese momento la sujetaron y entró otro parroquiano. Se quitó la boina, única vestimenta que llevaba, y se sentó a un lado de la sala, alejado de todos pero dominando el paisaje. Tenía los ojos humedecidos.
– A ese le ha jodido bajar al infierno.
– Pues ya sabe…
– ¡Eh novato!, Venga usted aquí.
El novato se señaló con el dedo en el pecho y poniendo cara de interrogación se puso de pie.
– Si tu, ¿no eres novato?
– Si señor, acabo de llegar.
– ¿Qué has hecho para llegar hasta aquí?.
– Maté a mi mujer porque se separó de mi y luego me tiré por la ventana.
Caras de sorpresa, gestos de rabia y de repulsa.
– ¡So cabrón! ¡Cómo haces eso! No te han enseñado aun en la tierra que en lugar de matar a la mujer y luego suicidarse, es mejor suicidarse antes de matarla. Tú lo que eres… es un hijoputa.
Te vas a enterar, cuando vea a Luci acabas donde nadie quiere estar.
– ¿Donde? No me asuste usted.
-No, si lo que te va a asustar son los rabos de los porculizadores que están jodiendo todo el día y así por una eternidad a gentuza como tu.
Vete de aquí y deja de mirar las tetas a mi chica que te arremango una ostia que te van a dar ganas de echar marcha atrás.
– ¡Será hijoputa!, tiene la cara de venir con ese curriculum. Pues le van a dar a él. Mucho curri y más de culum.
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