San Frutos

Las cuevas y roquedos del río Duratón tienen una larga tradición de asentamientos eremíticos, que nacen en época visigoda, extendiéndose al siglo VIII, en vida de San Frutos y sus hermanos. Dicha tradición debió persistir en esta comarca durante siglos y ya en el siglo XI estaba fundado un pequeño cenobio que Alfonso VI dona al Monasterio de Silos en el año 1076. Poco después, por orden del abad de Silos, se construye la Iglesia en el año 1100, como reza una inscripción de la nave.
El 18 de junio de 1126 el rey Alfonso VII de León concedió fuero para poblar el monasterio de San Frutos y confirmó la anexión de este lugar al monasterio de Santo Domingo de Silos. La presencia de los monjes benedictinos se mantuvo hasta que se vieron obligados a abandonar las instalaciones debido a la desamortización de Mendizábal en 1834. El abandono y un incendio ocurrido en el siglo XIX acabaron llevando a la ruina al monumento. En junio de 1931 fue calificado como Monumento Nacional.
Se comenzó a construir en el año 1093 y fue consagrada en el año 1100 por el arzobispo de Toledo Bernardo de Sedirac.
Se halla sobre restos de construcciones romanas. Su construcción está atribuida a un monje llamado Michael siendo el Abad Fortunio. Consta de una sola nave de 8 metros de ancho con dobles arquerías ciegas a sus lados que se levantan sobre pequeñas columnas y se cubre por una bóveda de cañón en tres tramos y arco de triunfo rebajado, al fondo de la nave esta el ábside.
Su acceso se realiza a través de dos puertas, la del lado norte es la principal, la otra está tapiada. Esta formada por tres arquivoltas y guardapolvo. Las arquivoltas apoyan en cimarios adornados con motivos vegetales y en piletas lisas. Todo el conjunto sobresale del plano de la fachada. Sobre él se abre una ventana que se forma con un arco de medio punto apoyado en columnillas con capiteles exentos de decoración. El arco tiene un guardapolvos ajedrezado y baquetón liso.
Hay que destacar una colección de 14 capiteles con ornamentación vegetal y escenas mitólogicas. Ha sufrido varias remodelaciones que han afectado al ábside además de dos añadidos laterales. Bajo el altar hay un sillar que recibe el nombre de piedra del santo; la tradición dice que si se dan tres vueltas (el paso es muy estrecho) se cura la hernia y con menos vueltas desaparecen los dolores.
No fue hasta comienzos del siglo XVIII cuando se realizaron obras importantes en el interior de la iglesia. Se hizo un retablo nuevo para el altar de San Frutos y se trasladaron allí sus reliquias. Unos años más tarde se construyó la capilla nueva para el santo.
Declarada Monumento Histórico Artístico, la iglesia o “ermita” de San Frutos de Duratón que hoy contemplamos es el resultado de esa campaña constructiva primitiva, a la que se añadieron posteriormente dos ábsides laterales, se sustituyó el central, se abrió una puerta a los pies, y se alzó una galería de la que sólo quedan restos; todo ello a finales del XII.
La planta y su articulación original es similar a la del Salvador de Sepúlveda, y, como ésta, su fábrica es completamente de sillería. Igualmente, tres arcos fajones sobre pilastras prismáticas refuerzan la bóveda de cañón. De nuevo arcos abocelados de medio punto en cada tramo apoyan sobre par de columnas. La principal diferencia entre ambas estriba en la escasa altura de la nave y demás elementos.
San Frutos es el patrón de la provincia de Segovia y el 25 de octubre se realiza la romería en su honor. En 1992 se creó la Hermandad de San Frutos del Duratón que se encarga de la conservación del lugar.
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  1. #1 por Felix y Raquel el 12/03/2010 - 14:51

    Maravilloso lugar, durante muchos años he pasado muchos veranos en el Villar de Sobrepeñas, pequeño pueblo que depende de Sepúlveda y que está dentro del Parque Natural de las Hoces del Duratón.
    Pues bien, en ese lugar he disfrutado como una enana de la compañía de Segovianos de pro que me preguntaban si mi segundo apellido (Velasco) no procedería de allí, siempre les decía que no y a vueltas del tiempo descubrí que mis bisabuelos eran Segovianos (uno de Cuellar de Mardón y el otro de Carboneros de Ausin) así reza en sus libros de familia igual ahora los pueblos no se llaman tal cual (algún día tendré que investigar mis orígenes Segovianos).
    Lo dicho, siempre que quiero sentirme bien conmigo misma, vuelvo al Villar, y bajo al Duratón a disfrutar de las peonías, los buitres leonados y las nutrias ¿has visitado la ermita de la Hoz???
    Feliz finde…..

  2. #2 por tony monton el 12/03/2010 - 18:55

    Si, hace tiempo, 4 ó 5 años. Nos costá dios y ayuda por el camino, después María, mi hija, lo hizo en piragua.

    Si me mandas las fotos, como estoy pendiente de lo que hablé del libro las utilizo para ilustrar lo que entresaque.
    gracias

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