LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD


“La libertad, Sancho, es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.” (Don Quijote, Cervantes)

Me sorprenden esos comentarios que hablan de insultos en este foro cadalseño. Y más me asombra que, al socaire de ellos, alguien del Ayuntamiento comentara que, en ese afán por controlar y censurar que el poder suele utilizar y que acaba degenerando en un vano intento de querer poner puertas al campo, se intentaría localizar a los “faltones”. No sé lo que habrá de cierto en lo último pero no resisto la tentación de dar mi opinión libre y, creo que, respetuosamente.

Así, a bote pronto, encuentro exagerado que se tenga esa percepción del foro de Cadalso. Salvo algunas, pocas, excepciones, no leo que el tono de las expresiones en el mismo sea maleducado, grosero, insultante ni nada parecido. Es más, las postreras aportaciones han venido a enriquecerlo y animarlo con las opiniones e inquietudes de sus autores, que intuyo de buena fe. Se puede o no estar de acuerdo con el anonimato que se pretende ocultar tras un seudónimo, pero así está montado este tinglado. Todos deberíamos tener la suficiente seguridad, integridad, capacidad, valentía, autenticidad, preparación, discreción, educación, sinceridad… para procurar confirmar antes las opiniones que se piensan verter en este foro público. No me parece de recibo que se comenten cosas que puedan herir a las personas de forma injusta o malintencionada. Eso no es ético, ni digno, ni político, ni nada.
Me parece abominable que alguien por llevarse mal o porque le caiga antipático un vecino -o colectivo- se meta a difamarle sin pruebas con el único objetivo de manchar y vilipendiar su nombre. Otra cosa es la crítica que, al no estar reñida ni con la educación ni con la corrección, debe manifestarse con propiedad. Valoremos a nuestros representantes en función de su trabajo, aplicación de justicia, capacidad de gestión… y no en virtud de su adscripción política. Y esto es lo que a mi parecer se debe aspirar a hacer; huyendo, también, del fanatismo y de la protesta infundada y servil. Humanos hay que todo lo ven negativo y son incapaces de valorar lo positivo. Esto se da mucho en los partidos que, con tal de “desgastar” al oponente, no reconocen lo bueno del otro y ni hacen autocrítica ellos.
Tampoco es ajeno al ensoberbecimiento de ciertos representantes, que en ocasiones les hacen perder los estribos y su humildad, ese sujeto adulador y despreciable que obnubilado ante la “erótica del poder” se ufana sobremanera en “cantar” sus excelencias llegando a la mayor bajeza moral. Ante ello, nosotros debemos obligarnos a ser responsables y denunciar lo impío sin caer en la comodidad de “tirar la piedra y esconder la mano”. Aquí cada uno tenemos nuestra responsabilidad que debe estar a la altura de las circunstancias. Por ejemplo: Yo no estoy preparado para ejercer un cargo público, no estoy seguro de cómo sería mi actuación desempeñándolo; por tanto, para evitar tentaciones innobles que me enfrentarían cara a cara con mi propia miseria, nunca me presenté a puesto alguno. Y es que la condición humana puede llegar a ser desconcertante para lo bueno y lo malo. Como quiero evitar mirarme al espejo de la contradicción interesada, prefiero quedarme como estoy. Atravieso una etapa de mi vida en la que me apetece sobremanera enriquecerme humanamente, intento tender puentes que lleguen a facilitar la comprensión entre mis congéneres. No es agradable odiar ni que me odien, al final ya sabemos dónde iremos a parar todos y no me parece recomendable llegar a ese sitio lleno de rencor. Es más bonito dejar una estela de armonía que alguien pueda seguir y, a su vez, legar a los que nos sucedan. Pero, por favor, que no nos provoquen, procuremos honrar y seremos honrados. Por otra parte, considero fundamental la inviolabilidad y el respeto a la vida privada de cada cual.

Tened en cuenta que la mayoría de los seres humanos que ostentan un cargo público, delegado por la ciudadanía en las urnas (no lo olvidemos), tienden a acallar críticas y ensalzar logros buscando perpetuarse. Y estos cargos, al ser elegidos por los ciudadanos, están obligados a convivir con la reprobación razonada, no con la que se efectúa de forma injuriosa o soez, que quede claro. Su cargo se lo otorgan los votos y una vez elegido igual se debe a quienes le han votado que a quienes no. Ese cargo no es el de alguien particular que lo posee porque arriesga su capital y su prestigio, en cuyo caso es libre de marcar él las pautas y directrices y poder exigir que las asuman los demás porque es él quien les paga. En el caso de los cargos públicos es al revés: les pagan los ciudadanos y a ellos deben rendir cuentas. Y bien les vendría de vez en cuando, repito, hacer más autocrítica y menos lecturas partidistas. Uno de los rasgos definitorios de la democracia (¡cuántas barbaridades se cometen en su nombre!) es la de los vasos comunicantes: es decir que las ideas que nacen en el pueblo sean recogidas por el poder para intentar llevarlas a buen puerto y viceversa. La mayoría así lo expresan en sus campañas electorales, pero lo que se encuentran debe ser tan problemático que, en ocasiones, les impiden llevar a efecto lo prometido.

Es comprensible el anonimato en estos foros, aunque no debería ser así si los cargos electos aceptaran las censuras coherentes de forma respetuosa y no giraran represalias al “crítico” bienintencionado; porque si se intenta silenciar al denunciante es cuando surge la necesidad de preservar la identidad de uno para evitar posibles problemas o represalias. Es humano y por eso sería de tontos tirar piedras contra el propio tejado. Y una vez dicho esto, yo me pregunto: ¿Es esto ejemplo de libertad o lo es de hipocresía y desfachatez?

Creo que a mayor formación y cultura mayor libertad e independencia. Hace años que intento juzgar sin dejarme llevar por el apasionamiento de los colores políticos. No concibo que nos engañen o nos distraigan con historias que en poco ayudan a la resolución del problema común. Me importa mi pueblo, mi familia, mi país, mis conciudadanos más desfavorecidos… Aquéllos que sean capaces de trabajar y luchar por el bienestar del ciudadano tendrán mi voto. Basta ya de “miradas al pasado”, de “rencores ancestrales”, de “brindis al sol”, de “demagogias baratas” intentando contentar al afín extrayendo de paso beneficio propio con el mínimo riesgo. Vuelvo a repetir, señoras y señores representantes políticos: tengan claro que se presentan para servir y beneficiar al ciudadano, no para su propio medro y lucro personal, ¿lo tienen esto todos ustedes claro? Queremos un pueblo con trabajo, cultura, participación, respeto, deporte. Que se puedan visitar nuestras obras de arte, que se valore a los ciudadanos que de forma desinteresada y amorosa dan lo mejor de ellos en beneficio del pueblo, que se preserven nuestros valores de todo tipo, que tengamos seguridad y justicia para todos…

El que trabaje que reciba su recompensa y satisfacción, el que no lo haga que recoja la repulsa e indiferencia del ciudadano. Que nadie abuse de la buena fe de la gente ni la engañe. Ya está bien de banderías absurdas y de las guerras de nuestros antepasados, llevamos matándonos entre nosotros en guerras civiles desde 1833 y digo yo que ya vale, ¿no? Tenemos ahora entre manos cosas más importantes para solucionar. No vamos a comer ni a ilustrarnos con los argumentos vacuos de unos y de otros, pero sí lo podremos hacer con la gente que venga a servir al puesto y no a servirse de él. El que robe y engañe que pague las consecuencias. Da la sensación de que llegamos a la absurda conclusión de que aquí todo vale y sale gratis cualquier desmán, nos parece que si sustraen “los nuestros” son menos ladrones… Y de eso se valen ellos. Proclaman, con gran desvergüenza, cuando les pillan con las manos en la masa, que les persiguen por ser de éstos o de aquéllos y nos enfrentan a los demás mientras ellos siguen a lo suyo… a sus intrigas y abusos de poder. Y menos mal que este país es el mas rico del mundo, así me lo parece al comprobar que soporta y mantiene a 17 autonomías con toda su cohorte de beneficiarios, miles de localidades con sus correspondientes representantes, miles de parlamentarios autonómicos y locales, decenas de partidos políticos y sindicatos subvencionados, oleadas de asesores y personal eventual con sueldos ofensivos para los parados, múltiples dádivas generosas para clanes de allegados que se distinguen por sus adhesiones inquebrantables, cientos de separatistas que pretenden “separarse” con los bolsillos llenos… Llegados aquí me pregunto: ¿La buena gestión, con todo lo que ello implica, es de derechas, de izquierdas o de centro? ¿No será de gente íntegra y responsable sin más calificativos?

Y mientras tanto, los ciudadanos de a pie nos echamos en cara nuestras posturas. Así, de esta forma, de nuevo, los inmorales electos o impuestos (o ambos a la vez), lo tienen más a huevo. ¿Para cuando una regeneración seria que baje del púlpito al endiosado dirigente para pedirle cuentas de sus ilícitos dispendios indiscriminados?
No es fácil administrar y complacer a todos. Siempre habrá descontentos, pero si se gestiona con raciocinio el tiempo acaba haciendo justicia. Reconozco que no todos son iguales. Los éticos y serios no se darán por aludidos con mis comentarios. Saben que su actuación es digna de elogio y no de lo mucho negativo descrito. Para ellos mi respeto y admiración y, además, mi esperanza en que nuestros elegidos serán leales a sus principios morales más nobles y honrados.

Todo este ladrillo no va contra nadie en particular. Es una reflexión que desde hace un tiempo me vengo haciendo. Pido disculpas anticipadas a quienes les parezca que no es adecuado mi razonamiento. Al fin y al cabo es mío y gustoso reconoceré mi equivocación si alguien me hace comprender mi hipotético error. No soy infalible, ni aspiro a serlo, para eso está el Papa. Aspiro, si acaso, a ser mejor persona escuchando a la gente de buena fe, entre quienes os encontráis muchos de vosotros… Y pido a quien proceda que, al menos, nos dejen la libertad de expresarnos con respeto y se nos oiga con atención.

Miguel Moreno González


Texto publicado en el foro de Cadalso

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