La Gran Vía (2)

Edificio Gran Peña

Gambra Sanz, Eduardo; Zumárraga Egozcúe, Antonio de ; Carrasco-Muñoz Encina, Jesús : 1914 (P) 1915-1917 (O).
Reforma para hotel : García Alba, José Javie
En 1911, y tras diversas gestiones infructuosas para adquirir el palacio del duque de Sotomayor o el del marqués de Casa Riera, la Gran Peña, sociedad fundada en el café Suizo el 14 de marzo de 1869 y alojada en un piso sobre el mismo, en el encuentro de las calles de Alcalá y Sevilla (donde el Banco de Bilbao construiría su central madrileña), inicia las gestiones con la sociedad promotora de la Gran Vía para adquirir el solar de esquina de la nueva avenida con la calle de las Torres (actual Marqués de Valdeiglesias) y construir allí su nueva sede; valorándose inicialmente la operación en 3.000.000 ptas que se abonarían en tres pagos: 500.000 ptas al terminar los cimientos, otro medio millón al finalizar la construcción y los dos restantes en varias anualidades.
La Gran Peña formalizó la adquisición del solar -ampliado hasta los 1.090 m2- a principios del siguiente año, y el 30 de marzo de 1914 convocó un concurso entre arquitectos españoles al que se presentaron doce proyectos, pero que el fallo de 30 de julio siguiente declaró desierto por considerar el arquitecto asesor de la sociedad, Jesús Carrasco Muñoz Encina, que las propuestas que reunían las condiciones necesarias para ser escogidas superaban ampliamente el presupuesto previsto, aunque se adquirieron las presentadas bajo los lemas In Hoc Signo Vinces, Carolus III y Santa Bárbara; encargándose a los autores de la primera, que resultaron ser los arquitectos Eduardo Gambra Sanz y Antonio de Zumárraga Egozcúe, la redacción del proyecto definitivo tras incorporar las modificaciones dispuestas por el propio Carrasco, designado por el promotor como inspector técnico de las obras.
Las obras comenzaron en octubre de 1914, previéndose su terminación en un plazo de veintidós meses, con un coste de 1.100.000 ptas, pero solicitada la oportuna licencia el 5 de enero de 1915, fue denegada por el Arquitecto Inspector de la Reforma Urbana, José López Sallaberry, por considerar excesivo el vuelo de los miradores a la calle del marqués de Valdeiglesias y fuera de normativa el comedor de verano del ático, que según la ordenanza debía retrasarse por no poder “considerarse como pabellón, ni remate, ni torre”; aunque provisionalmente se concedió permiso para continuar los trabajos hasta alcanzar “los primeros vuelos de fachada”.
Resuelto el conflicto, todavía se reclamarían planos detallados de ascensores y calderas antes de conceder la licencia definitiva en septiembre de 1915.
Aunque los pisos superiores se diseñaron como viviendas particulares, entre los primeros inquilinos se contaban el Real Automóvil Club y el Instituto de Ingenieros Civiles, y poco después se instaló en la segunda planta el hotel Nuevo Bilbaíno; precediendo en mucho al proyecto para reconvertir los pisos superiores en el hotel Ada Palace, que se aprobó en 2006 según diseño del arquitecto José Javier García Alba, y que abrió sus puertas a finales de 2009.
A pesar de su aparente buen estado de conservación, también este edificio ha sufrido algunas alteraciones en su aspecto exterior: así, muy pronto se cambiaron los esbeltos pináculos originales de coronación por otros de menor altura, sustituidos en la terraza del ático hacia la Gran Vía reservada a los socios por hermosas farolas de forja. Más tardíamente, se alteraron las potentes guirnaldas que ocupaban los entrepaños de la cuarta planta, trocadas por otras de menor tamaño y visibilidad; aunque a cambio, sobre los pedestales de la balaustrada que cierra la terraza del primer piso se instalaron flameros, en el lugar previsto en el proyecto original para unos pináculos que no llegaron a colocarse.
Por último, a modo de anécdota hay que citar que a finales de 1917 se instaló en esta casa una espléndida lápida conmemorativa de la apertura de la nueva vía, con el escudo municipal enmarcado por un arco con el nombre del primer tramo, “AVENIDA DEL CONDE DE PEÑALVER”, sobre el texto “PRIMERA VIA DE LA REFORMA URBANA / A CUYA REALIZACION DEDICO TODAS SUS / INICIATIVAS D. NICOLAS PEÑALVER ZAMORA / SIENDO ALCALDE DE MADRID” y más abajo “HOMENAJE DEL PUEBLO / MCMXVI”; aunque más tarde, al cambiarse el nombre original de toda la calle por el de avenida de José Antonio (tras ser bautizada como Avenida de Rusia durante la Guerra Civil, con su correspondiente placa esmaltada) se sustituyó el título original por la frase “A LA MEMORIA DEL CONDE DE PEÑALVER” y más extrañamente se desplazó la fecha final para poner delante la palabra “MADRID”, pasando el 25 de enero de 1982 a recibir por fin el nombre de Gran Vía con el que siempre había sido conocida popularmente.
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