Soledades

Viernes 4 de Junio, Segovia. Por la mañana.
Hacía mucho tiempo que no bajaba a Segovia a las 9:30 de la mañana de un día laborable.
Es una delicia pasear por la ciudad, oliendo a fresco y con muy poca gente.
Un café con leche y unas porras o churros en cualquiera de las que existen y puedes dedicarte a pasear sin nadie de gente por las calles, los establecimientos cerrados, y en algunos casos un para de furgonetas en el reparto diario.
En la Alhóndiga, una exposición de panorámicas de José Regueira*, toledano afincado en Las Navas de Riofrío (Las Navillas) durante algunas épocas.
Una maravilla. A hurtadillas saqué algunas fotos que os pondré otro día.
*Regueira fue miembro de la Sociedad Española de Excursiones, y nos ha dejado un archivo de más de 7.000 fotografías en diferentes formatos, que constituyen el testimonio de una actividad a la que se dedicó desde 1902 hasta 1935. Sobresale, entre su trabajo, la serie realizada en formato panorámico: 216 fotografías obtenidas en negativo de 10 x 30 cm. entre los años 1919 y 1930, de las que se han realizado una selección de 45 imágenes para esta exposición. La provincia de Madrid fundamentalmente, aunque también las de Toledo, Guadalajara y especialmente Segovia –la familia Regueira tuvo su casa de verano en Las Navas de Riofrío-, son los lugares predominantes en la muestra.


El primer sol de la mañana recorta el acueducto alargando la sombra de su imponente figura.
La Alhóndiga.
La Calle Real, con tan pocos transeúntes que daba gusto verla.
Al bajar desde la plaza comenzamos a ver grupos de guiris en su madrugada.
Viernes 4 de Junio, Sotosalbos atardeciendo.
Las mismas sensaciones que en la mañana segoviana, pocos vecinos, tan pocos que creo que no saludamos a más de dos.
Tampoco hay que extrañarse, Sotosalbos es pueblo de poca gente y menos aún en tardes calurosas. Recorrimos el pueblo y os pongo unas fotos de, alguna calles, menos transitadas y conocidas.





El sábado por la tarde, después de una boda en los dominios ducales, comenzó el desfiles de los borrachos por el camino de Collado. Da por pensar que los efluvios alcohólicos afectan a coche tanto como al dueño, sino, no es posible que en lugar marcado por un 20 km/h bajen como posesos a toda velocidad.
Y mira por donde que se me ocurrió decirle a uno de los borrachines que bajara más despacio -gracias Alberto, casi me pega- el buen hombre, lo de buen lo tacho, olía a DYC que tumbaba. Pena de Guardia Civil. Nunca están cuando los necesitas.
Otro que pasaba por allí, que tanto se queja del polvo en sus tomates, salió de najas cuando vio que podía haber gresca. Valiente.
Algún día tendremos una desgracia en el dichoso camino. Va a ser cuestión de plantearse, ahora que nadie protesta por nada, el cortar el camino una buena tarde de boda.
Este Zapatero es que nos va a llevar a hacer cualquier cosa
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