Las ideologías

Dice la RAE:

ideología.
(Del gr. ἰδέα, idea, y -logía).

1. f. Doctrina filosófica centrada en el estudio del origen de las ideas.
2. f. Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.
Y me da que eso del final, el etc., es la forma de decir que sobre todas las definiciones existe una encubierta que no se define para que no temamos mucho.
Cuando un partido, en cualquier país del mundo, sube al poder después de haber mentido -¡que gilipollas somos!- en todo campaña electoral y gana el poder, se siente feliz y en algunos casos espera, desea y anhela cumplir con sus ideas. Pero claro, al cabo de cierto tiempo, más en unos casos que en otros siempre el jefe recibe una llamada:
– Adolfo, Felipe, Josemari, Joseluis, Sarko, Ángel, Obak…….. llaman del poder supremo.
En ese momento más de uno siente algo parecido a una patada en los huevos, toma el teléfono después de arreglarse el nudo de la corbata y…
– Señor presidente, le paso con el jefe supremo.
– Gracias Maripuri.
Pasan segundos interminables y al final se oye una voz seri, contundente y muy amable.
– Señor presidente, ¿que tal en la residencia presidencial? ¿se encuentra cómodo?. se lo pregunto porque le voy a decir un par de cosas que necesito que tome nota, si quiere grabar la conversación le va atraer más cuenta porque no voy a repetir ni una palabra.

– Señor… si señor.
– Ha llegado el momento de que deje de hacer tonterías y se dedique a las labores propias de su cargo. Puede legalizar el Pc, o hacer un refrendo sobre la Otan, unirse con Bush para invadir Irak, hacer una Alianza de Civilizaciones, casarse con Carla o dedicarse a ser figura en la EU, en fin, a tocarse las pelotas con discreción, pero ahora tomamos nosotros las riendas del gobierno.

– Pero…
– Ni peros ni manzanas. Nosotros somos el poder supremo, somos el capital y se hace o que nosotros decimos.
– Pero…
– Sigue sin haber peros.
-Es que yo soy el presidente.
– Y nosotros el poder supremo, somos el capital y ya sabe que sin capital, no hay ni provincias, ni pueblos y menos aún pueblo.

Se oye alejándose un ¡no te jode! y la comunicación se pierde.
Los ciudadanos nos se enteran de la conversación y siguen tan felices con su vida diaria sin darse cuenta que los hilos de los que penden han cambiado de mano, que volverán a pasar a las del siguiente presidente y que al cabo de un par de años, con suerte, volverán a las del supremo ser.
Y seguirán paseando por El Retiro sin notar que a veces los hilos se entrelazan con los demás y les llevan siempre donde está previsto.
Aquí y en cualquier país no hay ideologías ni política que valga, solamente el supremo hacedor de nuestras vidas, el capitalismo, al que no se puede combatir, así que o te exilias o te unes a ellos, pero a base de primitivas o euromillón no vale. Hay que cerrar los ojos y apretar el culo por si acaso.
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