Ni con ellas ni sin ellas

Dice el Génesis que Dios al ver solo al hombre, se le ocurrió la idea de darle una compañera. Lo hizo con intención, El no se dio ninguna. ¿Por qué?.
Como sabía el lío que tenían los dioses griegos en el Olimpo con tanta diosa casquivana, ligera, con mala leche y manipuladora, se dijo a si mismo, “las tías para el hombre, yo a mi bola que mejor es estar solo que acompañado por alguien que te quite el mando”.
Y así nos fue, la primera que armó la tal primera mujer, fue liarse con ese repugnante ser con forma serpiente y jodernos la existencia.
A partir de ese momento cayó la maldición sobre el pobre hombre.
Por su culpa nos expulsaron del Paraíso, se nos dio la cruz del trabajo, del paro, del la cola del Inem y de la jubilación que no llega nunca por más que la desees.
Pero a El, a su hijo Jesús, también se la liaron. Porque digo yo que si es verdad como dicen algunos teólogos y gente inteligente que estudia las escrituras, que de eso deben saber un rato, Jesús andaba liadillo con María Magdalena y que incluso se casaron y vivieron felices hasta que al pobre le pasaron por las armas.
Más tarde hubo una temporada larga en la que al menos nos hacían creer que el que mandaba, guerreaba, y se divertía era el hombre; pero últimamente las cosas alguien las ha cambiado de tal forma que a los hombres se les ve por la calle cabizbajos y
a las mujeres sacando pecho -bueno, esto a veces está bien, es agradable- siendo y sintiéndose superiores. Y esto nunca había pasado, algún gen por el camino ha debido ser hacheado y así estamos.
Hasta el fútbol que siempre ha sido el último reducto del hombre se ha visto invadido por bellas damas que con pinturas de guerra ocupan las gradas que hasta hace poco eran solamente dominio masculino. Pero es que te pasa en casa, en el trabajo, en la cola del súper y no digamos en el gimnasio.
Vienes de vuelta a casa por la A-6 y empiezas a intentar adivinar que conduce cada coche que adelantas -de los que te adelantan no hablo, pero me iré fijando- y te das cuenta de que más del 70% son damas al volante, hombres de copiloto amordazados con el cinturón y mirando al frente para que los que te miren no te reconozcan.
Si tienes algún roce con alguna lo primero que hacen es extender el dedo corazón hacia arriba. cerrando los otros dedos sobre la palma de la mano, demostrándote que un gesto, tan masculino y machista, ha sido usurpado también por ellas.
Pero claro, imaginaos hombres esclavos, que al Señor no se le hubiera ocurrido semejante cabronada, esto iba a ser la leche, no haría falta que la iglesia se pusiera en contra del matrimonio entre homosexuales, no existiría la palabra machista y andaríamos todos… bueno mejor dejarlo.
O imaginaos también que en lugar de pronunciar la frasecita de marras -“No es bueno que el hombre esté solo”- hubiera dicho: “No es bueno que la mujer esté sola”…
Estoy convencido que lo hubiera dejado como estaba.
Hubiera pensado… -Es que la voy a liar, es que se va a armar la de Dios es la Trinidad. Y con una ya tienen bastante.
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  1. #1 por Alvaro el 28/06/2010 - 8:18

    Muy bueno. Soy adorador de las mujeres y se lo que se siente. Pero no lo dudes, el mundo es de ellas. Aunque a veces parezca lo contrario.

  2. #2 por Nacho el 28/06/2010 - 22:19

    Muy bien puesto el título de la entrada. “Ni con ellas ni sin ellas”, paradojas de la Vida.

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