La tarea de hoy.

Estaba en mis más profundos pensamientos creativos cuando sonó el teléfono y era alguien que quería ver la casa que vendo en Cadalso. Así que con la excusa he salido un poco antes y he aprovechado para dar una vuelta por el pueblo y hacer unas cuantas visitas hasta que los deberes me han cortado.

Un buen rato con Toñín charlando de la familia, que debía hacer muchos años ya que no nos veíamos.
Luego a buscar a Carlos, dar una vuelta hasta su escultura en los aledaños de la Huerta, de paso la hemos inaugurado, ya que los ediles aun no lo han hecho -no importa Carlos es una obra tuya para los cadalseños, ya sabes de sobra, y si no yo te lo digo, que quienes nos representan; muchas veces no se merecen ni el nombre de representantes-, más tarde un buen y agradable rato de charla sentados en los Popes con un par de cervezas.
Hablando de nuestras cosas, de las de Cadalso -Cadalso, pobre Cadalso- ¡quien te ha visto y quien te ve!. Y no es que por él no pase el tiempo, no. El tiempo pasa pero el pueblo retrocede. Preguntando el porqué nadie sabe responder, todos dicen que si, que sucede lo que yo aprecio pero… ¡qué lo vamos a hacer!.
La calle real y la plaza recién arregladas -que buena pasta ha debido costar- pero no tienen la alegría que este pueblo tenía en los meses de verano, que se le ve triste, desangelado y lleno de coches. Este no es mi Cadalso como lo intuyera o interpretara de D. Alvaro, este Cadalso está tan cambiado que he vuelto casi con la tristeza en el alma.
A ver si a los próximos echan mano de puntales, ideas e imaginación para levantar algo que parece descender cuesta abajo hacia el Tórtolas.
De regreso, mientras recorría los escasos 40 kilómetros a Navalcarnero, y despacio por la carretera venía rememorando aquellos viajes con mis hijas pequeñas, en el R11, de vuelta los fines de semana.
Y ya en la rotonda antes de tomar la autovía uno va y se encuentra con un monumento hecho en hierro y que representa el acueducto de Segovia, al fin de la historia los lugares se encuentran, la próxima vez que vea la Puente Alta, el monumental acueducto, desde la calle Real o el Azoquejo, recordaré que para ir a Cadalso se pasa por el de Navalcarnero.
Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: