Camionetas de reparto

Todos las hemos visto alguna vez en las calles y carreteras, van despendolados de carril en carril haciendo un trabajo útil y seguramente ingrato, con prisas de un lado a otro, adelantando cuando no deben pasando las señales de 50 a 80 y las de 80 a 120.
Salen de donde menos te los esperas y las calles y carreteras son suyas y cuentan con la impunidad de quienes no son pillados con frecuencia.
Hace unos días bajaba por el Camino de los Borrachos una de esas a toda pastilla, el camino tiene señales de velocidad máxima 20 km/h, y llegó al cruce de la carretera que nos une con la nacional y Pelayos, y llegó en el momento en que tranquilamente una pareja pasaba en moto y llegó el momento no deseado, se los llevó por delante, a ella afortunadamente sólo le hizo magulladuras, a él, el piloto se lo llevaron en ambulancia, la moto recién estrenada pasará semanas en el taller si no es para desguace.
Y hoy a la vuelta de La Granja nuevos episodios, tres stop tras una de esas furgonetas de reparto y el señor de las prisas sin un solo guardia que le pillara en sus saltos de la indicación, y además no es que redujera, no, es que los pasaba a la misma velocidad que llegaba a ellos. Después le tocó un 50, paso de una travesía de población, le perdí al ponerme yo a esa velocidad. Debió despegar y ahora andará durmiendo una siesta que no se merece.
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