Madrid, fin de vacaciones.

Bajo a ver a mi madre, un mes sin verla y hablando todos los días con ella, y de paso empaparme del Madrid de últimos de agosto; la verdad es que nada nuevo bajo este sol abrasador, la única novedad es que las macizas han desaparecido, deben estar aun en la playa con sus senos al aire dando placer visual a todo aquel que lo quiera y mientras en Madrid lo mismo de siempre.

Los mismos autobuses de siempre, a estas horas medio vacíos, con los mismos chiguacas de toda la vida, bajando al centro, unos se apean en la Puerta de Alcalá, otros en la Gran Vía como yo. Tomo camino Preciados abajo hasta la Puerta del Sol.
Las paradas vacías, no es hora de trajín y menos si están a pleno sol.

En Preciados los mismos hombres-anuncio proclamando la misma ayuda a esta crisis que nos envuelve.
Los toldos ayudan a filtrar algo el sol que cae a plomo sobre las cabezas de los viandantes. Van con prisa hacia la plaza no se imaginan lo que representa cruzarla, es como entrar en los aledaños del infierno, cuando lleguen se acordarán de los muertos del sol y de Albertín por no haber puesto aire acondicionado en la Puerta del Sol. Es normal, allí tiene el despacho la Espe ¡Que se joda!

Los mismos guiris de siempre, -aun no he entendido eso de llevar la camiseta de tu equipo o de la selección de tu país- debe ser que al trabajar en publicidad no creo en ella y me parece ridículo hacer propaganda gratis de algo por lo que te deberían pagar.
Los mismos andamios de siempre en los mismos edificios de siempre, el mismo Tio Pepe, indultado de las garras del Faraón.
Las mismas obras de siempre en los mismos lugares de siempre, un parking para que los “padres de la patria”, no tengan problemas de juntarse con la plebe en el autobús y que cuando vayan al curro -cuando sea mayor quiero uno como ese- no se huelan los aromas del metro.
Lo cierto es que viene bien porque 350 diputados a un chofer cada uno y dos guardaespaldas son más de mil empleos.
Vuelvo a mi recinto, aquí arriba en el noveno no se oye la calle, solamente alguna vecina canturreando mientras tiende la ropa en el patio. A partir de aquí más de los mismo.
Sotosalbos ¡como te echo de menos!
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  1. #1 por Jose Antonio el 30/08/2010 - 12:34

    Al principio pensaba que te habías tomado bien la vuelta al trabajo, pero el tono pesimista del final de tu post, delata que no.

  2. #2 por Nacho el 30/08/2010 - 14:20

    Según me cuenta un amigo, Madrid en Agosto parece otro. Espero que cuando vuelva por la capital en apenas unos días lo hayan hecho también las “ciudadanas” que comentas en el primer párrafo…
    Reitero: Ánimo Tony.

    Saludos,
    Nacho

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