Y las damas….¡Las damas no votan!

Con la proclamación de la República, en abril de 1931, la igualdad de los sexos pasó por fin a ser una posibilidad real con la aprobación de la nueva constitución.
Los compiladores del anteproyecto se habían mostrado más bien cautos con respecto a la cuestión de la igualdad de los sexos y habían sugerido la siguiente redacción:
No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: el nacimiento, la clase social, la riqueza, las ideas políticas y las creencias religiosas. Se reconoce en principio la igualdad de derechos de los dos sexos. Clara Campoamor, diputada radical y miembro de la comisión parlamentaria, protestó vigorosamente de que sólo se reconociese “en principio” la igualdad de derechos, y consiguió finalmente que se enmendara el artículo hasta quedar como sigue:
No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas, ni las creencias religiosas. El Estado no reconoce distinciones o títulos nobiliarios. (art. 25)
El artículo 36 confería los mismos derechos electorales al hombre y a la mujer mayores de veintitrés años.
Luego llegaría el enanito con bigote y a partir de 1947 sólo podían votar (¡joder!) los padres de familia.
Y de ahí que en este documento no veréis ni una dama en el censo. Es de Sotosalbos en 1907.

Os vale incluso para encontrar ascendientes, en este caso casi seguro que abuelos o bisabuelos, y hasta la calle y el número. Es lo que tiene la historia, si es que está escrita.
El cura: Ceferino Miguel Manso
El médico: Mariano Dorronsoro Lacalle

De los 88 paisanos solamente 4 no sabían leer y/o escribir.
Para aquellos tiempos todo un record, Sotosalbos era una isla en el mar del analfabetismo de España.
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