El Mac y yo. (I)

Los que usais Mac, posiblemente, estéis de acuerdo en las apreciaciones que quiero -no se si conseguiré- plasmar en este post.

Parto de la base que de los mal llamados pc’s he tocado solamente uno en mi vida y que, no se que modelo ni sistema operativo tenía, era de aquellos que tenía la pantalla negra y solo texto en verde fosforito. Lo utilizaba para hacer bases de datos con el control de trabajos de la agencia.
Un buen día fui a un estudio de freelance y me asombré de un mac que utilizaban para hacernos los artes finales de algunos trabajos que sacábamos fuera del estudio propio; fue el descubrimiento de algo que cambiaría mi vida laboral en principio.
Pregunté que era eso y como funcionaba. Me dieron una explicación y me dejaron utilizarlo un rato. Quedé enamorado de él y de lo sencillo que era hacer en un minuto, algo que en el estudio nos costaba más de dos horas y con decenas de pasos, incluida la “Skofot”.
Al volver a la agencia intenté convencer a mi socio y sin embargo enemigo de la cantidad de trabajo que algo así nos ahorraría.
Fue en 1991 cuando conseguí que entrara en el estudio un Macintosh Quadra 700 con una pantalla Apple, una impresora y un scaner, total un pastón para aquella época.
Fue tal el amor que me entró po Apple que compré para casa, para mis hijas, un Macintosh Classic II.
La entrada del Mac en casa era un hecho y ya casi una religión.
Al cabo de 5 ó 6 años salí de aquella agencia y monté otra. Compramos 4 Mac’s, uno para cada uno de los que allí trabajábamos. Un 8500 para el estudio y tres Performa para los demás.
Aquí comenzó en serio “mi mundo Mac”.
En casa, al renovarse Apple y sacar el iMac, el cabezón o huevo que llamábamos, entro a formar parte de la decoración habitual, eso que revolucionó el mercado de los ordenadores familiares. Era algo distinto a todo lo conocido. Su color chillón te llamaba la atención constantemente para que fueras a su teclado.
Luego, tras cerrar la agencia e irme a casa la herramienta de trabajo, por supuesto, siguió siendo el Mac. Después de tres llegué hasta esta joya, que ya con dos años está casi obsoleto pero que va como un Ferrari, no el de Alonso.
Frecuentando foros y blogs de Mac, la herramienta de trabajo se convirtió casi en una religión hasta llegar a decir que yo no tocaba un pc porque me producía alergia en los dedos.
Ni se ni quiero saber como y porqué funcionan, como hay que hacer para instalar o desinstalar algo.
Mi vida laboral y de ocio el Mac me la ha hecho tan fácil que no se salir de este mundo maquero.
(continuará)
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