De inútiles y borregos

A raíz de las advertencias de jefe del mundo, mister Obama, en las que nos prevenía de posibles ataques de terrorismo en ciudades de Europa a uno le da por pensar que todo esto es únicamente culpa de esos inútiles que gracias a nosotros, otros inútiles y además borregos, no encontramos entre tanta mediocridad personajes que sirvan para algo distinto de sus intereses.

Nos dejamos convencer por frases, imágenes, e improperios propios de elementos sin otro poder para convencernos que los apuntes de sus jefecillos de campaña y comunicación de su partido.
Mucha palabrería, mucha sonrisa para luego venderse siempre al postor que les mantenga en el poder por los siglos de los siglos.
Y mira que nos hemos encontrado con gente de ese tipo y no aprendemos. Bush, Blair, Chavez, Aznar, Sarco, Berlusconi, Castro, Zapatero, Merkel, los ayatolás, los talibanes, e infinitos dicto-demócratas que una vez arriba siguen mirando al cielo sin bajar al nivel en el que nos encontramos los pobres borregos-inútiles.

Cuando echan la culpa al islamismo radical no se dan cuenta que esa misma teología acabará con nosotros en el momento en el que se les ponga en el gorro. Que les hemos tratado tan mal, tan despectivamente y tan violentamente que nos merecemos lo peor. Pero claro, a ellos a los que nos dirigen por el camino recto no les influye, es mejor que en la refriega caigan los borregos que el pastor.

Nos proponen la sociedad del bienestar y como borregos aceptamos aquello que parece que nos va hacer vivir sin preocupaciones, nos advierten que esto va a explotar y seguimos el mismo camino sin oir las voces de advertencia y luego pasa lo que pasa.
Buscaremos otro inútil más inútil, que nos lleve por la misma senda que antes nos condujeron, las mismas piedras, las mismas espinas y los mismos resultados.

¿Qué nos queda?. ¿La anarquía?. ¡Si estamos en ella!.
Otra un poco más anárquica y esto sería la ruina.
¿Qué otra alternativa tenemos?
Seguir así y convertirnos en lo mismo que son ellos pero en un círculo más reducido. Apañados estamos. Menos mal que esto no es eterno a nivel personal y cuando hayamos desaparecido no sabremos que los que quedan aquí seguirán siendo igual de borregos y mandados por los mismos inútiles.

A lo peor la culpa la tienen los medios que nos cuentan lo que pasa de malo y no nos muestran la cantidad de cosas buenas que tiene esta deliciosa vida.
Siempre nos quedará la familia, los amigos y el entorno del que disfrutamos cada momento del día.
Aunque pensándolo bien hay ratos en que nos sentimos inútiles o borregos, depende de qué y cuando, también en ese entorno.

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