Pegaso

Hace ya muchos años un compañero de universidad me convirtió en un “tuerca”, un admirador, enamorado de los vehículos de cuatro ruedas. Su abuelo fue fabricante de un coche allá por principios del siglo XX, en su Mallorca natal que se llamaba Loryc.

Lo de Loryc fue una valiente, bonita e inútil fantasía que duró lo que tenía que durar. Se la cargaron cuando a algún iluminado del Gobierno se le ocurrió quitar los aranceles a los coches completos mientras que los cuadruplicó a los componentes. Esto hizo que los Citroen 5 y similares se adueñaran del mercado y condenó a muerte a empresas como Loryc que necesitaban los motores foráneos (Loryc solía montar motores franceses Ruby). De todos modos, tarde o temprano los costes de la insularidad hubieran terminado con Loryc, que no hubiera podido competir. Aun así  estos “voiturettes” tuvieron un cierto éxito incluso en la Península gracias a sus magníficos resultados en competiciones en Cataluña.


Se construyeron unos 100 coches, de los cuales solo la mitad eran Loryc auténticos, el resto eran cochecitos de la marca EHP importados de Francia como despiece que se montaron en Palma (el emblema EHP se sustituía por el de Loryc).


Me metió en el mundo de la competición y especialmente en las carreras de Formula1, y sobre todo me hizo descubrir una maravillosa máquina llamada Pegaso. Conocía los camiones, aquellos mastodontes que vistos desde el suelo parecían gigantes. Pero no conocía los deportivos Pegaso.
Hoy he descubierto una página pegaso que estás en los cielos en la que los amantes de aquella marca cuenta, enseñan y se dedican a la investigación y reconstrucción de los modelos desaparecidos.

Deportivos Pegaso que marcaron una época gloriosa del deporte español del automóvil.

 Los comienzos fueron difíciles, con precariedad de medios y lentitud en la producción. Aunque no se partía de cero, tampoco se disponía de mucho y el esfuerzo que se realizo por parte de técnicos y operarios fue mastodóntico. Dirigidos por D. Wilfredo Ricart, prestigiado ingeniero catalán, se creo el ZETA, una autentica escuela de automación. Se construyeron nuevas fabricas y se proyectaron camiones y coches completamente españoles.
Una aventura que no debe caer en el olvido.

Deportivos y berlinas de lujo que nada tenían que envidiar a los diseños italianos, corrían los años sesenta y como podéis apreciar las líneas son tan actuales que parecen del siglo XXI.

Fuente: pegaso que estás en los cielos

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