Internet

Sentado (o tumbado ¡qué se yo!) ante la tele y la chimenea, por consejo del Zorro de Segovia, publicando en feisbok, tuiter o el blog desde el iPhone, me da por pensar que este invento no me realiza lo suficiente pero me da la maravillosa sensación de estar comunicado con medio mundo. Escucho que está nevando allá arriba en la sierra, que andamos lo suficientemente cerca como para que veamos algún copo de la nueva temporada.
Hemos recogido un montonazo de hojas que llevaremos esta tarde al punto limpio y me he dado cuenta de que o dejo de fumar de nuevo o en poco tiempo sólo podré mirar como se pudren las hojas en el suelo.
Planté un par de patatas en primavera y hoy me he acordado donde estaban, así que azadón en mano he buscado su fruto. Un kilo más o menos que me ha dado la única alegría además de la de ver un nuevo día.

Si, es cierto, no tengo mi mejor momento, debe ser cuestión de biorritmos arrastrados por el suelo.
Pero como en todos los momentos en los que solamente ves las líneas de las baldosas por mucho que intentes levantar la vista, esto se pasa.
Modo 1: una sopa guapa y rica, un chuletón para dos y un café.
Modo 2: maldecir todo lo que te abate y maldecir con mala leche hasta que se difumine.
Todo esto aderezado con una siesta mientras escuchas crepitar la leña en el fuego y cuando despiertas asomarte al porche, mirar al cielo y aunque esté nublado ver como se pone el sol. De momento aquí me encuentro posteando en el blog y soltando todo lo que tengo dentro.
Se ha acabado, a comer y dormir la siesta.

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