Cruce de caminos

Nº de orden (7)

Cruce de caminos, Sotosalbos, comienzo del viaje tras las huellas del tuerto Pirón, una sombra tras el restaurante sirve para aparcar el coche, aunque hace fresco por lo temprano de la hora, nunca se sabe cuanto tiempo nos llevará visitar el pueblo.
Primera sorpresa, los tejados, que extraña disposición, falta la última fila de tejas, las tejas «a cobija», aquí se han eliminado o más bien se han obviado, habrá que indagar más adelante sobre este hecho. Al otro lado de la sierra, pueblos tan cercanos como  Lozoya y Rascafría mantienen la disposición tradicional de los tejados.

Segunda sorpresa, las calles limpias, en los pueblos tan pequeños, no suele haber servicio de limpieza urbana, por lo que cualquier desperdicio que se tire al suelo, puede permanecer allí hasta la noche de los tiempos, mientras se va descomponiendo.
Caminamos por la calle principal, muy solitaria a pesar de la hora, sólo al final, nos encontramos dos ancianos sentados en sillas de enea.
– Buenos días, ¿el bar está cerrado?
Y ellos responden a la manera castellana, con toda la sabiduría de la tierra, no te responden a la pregunta, te dan la información directamente.
– Muy temprano vienen ustedes.
– Si, es que venimos a ver la iglesia.
– Pues aquí al lado la tienen.
– Muchas gracias.

Continuamos por la calle empedrada y cuando esta se ensancha, formando una plaza, surge serena, con una espadaña espigada y una galería porticada bien trabajada  con buena conservación, dando razón al dicho, pueblo pequeño, iglesia grande. Por supuesto la puerta del templo está cerrada, aparte de los domingos, es complicado ver el interior de las iglesias en los pueblos pequeños, mejor, así tenemos excusa para volver otro día.
Los capiteles y canecillos, siempre me dejan inquieto, nos cuentan una historia que no sé descifrar, ¿habrá alguien que la conozca?

Le tomo la mano a mi mujer y seguimos paseando de vuelta al coche, vamos lentamente, disfrutando de la calma, del silencio, de un día de verano arrullado por una suave brisa que nos acompaña desde que llegamos, llegamos al coche y ella me pregunta.
¿Volveremos?
Volveremos.

Pepelotas

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